Es un hecho: la publicidad apesta. La regla es vender algo que nos parezca “mejor”, algo que tu mismo comprarías; pruebas de una manera u otra , puedes forzar la situación a tu antojo como que la primera imagen del año “a recordar” sea de tu marca e incluso repetir un eslogan hasta la saciedad. La publicidad apesta, pues existe.
¿No es un poco jodido enseñarle a quienes vienen detrás que NADA ES GRATIS? Ni la cultura, moral, religión, raza, sexo; nada… Viva. Viva por quienes lo enseñan, lo practicamos y por quienes abogamos las causas pobres. Los que vengan detrás que se jodan, yo estaba primero; eso también te lo enseñaré.
Ultimamente me está ocurriendo con Spotify, que cada 15 minutos de música se marcan 3 anuncios (bien para que pagues 9.90€/Mes por quitarte la publicidad, para que votes al PSOE o que escuches la música del mindundi de turno…). Comienza la puja.

Si lo piensas bien, la publicidad no dura ni un jodido minuto. Si lo pienso bien, en mi curro ando escuchando KISS FM, Rock&Gol o RNE3 con infinidad de anuncios de Norauto y El Corte Inglés. Asi que mejor me quedo con el Spotify antes que irme al Corte Inglés a comprarme los grandes éxitos de Malú a precio de “escándalo”.
¿Que pasó con el “compartir es vivir” que le decían los padres a los hijos? ¿Cambiamos de juego?. Juguemos pues.



