Es dificil de explicar la sensación que tengo cada noche al pensar que vuelvo de recorrer doscientos kilómetros; que paso siete horas metido en el transporte público y que además tengo que currar otras siete, duermo otras siete y las tres que me quedan son para comer, cenar, fumarme un porrazo, ducharme y acostarme.
“Shit happens. Se comieron las perdices y nos dejaron en la jodida estacada. Cada mañana en el tren te fijas en las caras de la gente, quien entra y quien sale, miras a los ojos, a las tetas de la rubia y al macarra que lleva la música del móvil a todo trapo. Con muchos de ellos te vuelves a encontrar un par de horas después en otro tren; vuelta a casa. Pasan los días y cuando te echas un cigarro mientras llega en tren, miras a un lado y al otro para ver quien falta. Incluso hay días en los que te apetece hablar, quedar para tomar un café o una copa.”
Mejor no lo pienso mucho, no es secreto que sea un infierno; pero mira me da tiempo a escuchar unos tres discos de música diarios y leerme un libro cada semana. No es un gran aliciente, pero al menos tendré el coco funcionando… en fin.
Ya que estoy pongo la foto de mis tres últimos mecheros… gastados y picados.

"Rock Bizarre", "Capricornio" y "Kamikaze"

